12 Abr TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (91). TERCERA PARTE DEL SEXTO INFORME DEL ICCP: MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Oscar Martín sj
El pasado 4 de abril salió a la luz la Tercera Parte del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, correspondiente al Grupo de Trabajo III dedicado a estudiar cómo mitigar el cambio climático. Esta tercera parte -de casi 3.000 páginas- completa la trilogía: la primera, publicada en agosto de 2021 (que trató de responder a qué y quién impulsa el cambio climático) y la segunda, publicada el pasado mes de febrero (que abordó los impactos físicos, adaptación y vulnerabilidad). Como ya vimos, el IPCC, organismo dependiente de la ONU, está conformado por personas expertas sobre el clima y también por representantes políticos de 195 países.
Dicho de modo simple y claro esta tercera parte explica lo que deben hacer los países y los actores económicos mundiales para evitar el desastre. Por desastre se entiende llegar a superar los 1,5°C en la temperatura de la Tierra, desde la Revolución industrial.
Este último Informe ha sido bastante controversial. A juicio de muchos científicos, el resumen elaborado para responsables de políticas, apareció muy “descafeinado” en relación al Informe principal. Esto se explica porque el resumen político se acepta si los 195 países que forman parte del IPCC están de acuerdo con su redacción. Y ésta es aprobada línea por línea… Como es de suponer, algunos países pusieron muchas trabas para su aprobación.
Una de las conclusiones más importantes es la suma urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que, dicho sea de paso, siguen aumentando. En este momento son 54% mayores que en 1990. El dato duro es que para no superar 1,5°C (y llegar al desastre) se precisa reducir los gases de forma ‘profunda’, ‘rápida’ y ‘sostenida’. Esto significa alcanzar el tope de emisiones en 2025 y de esa fecha hasta 2030 reducirse hasta un 45 % y un 76% hacia el 2050.
El IPCC manifiesta que hay una brecha considerable entre lo que hay que hacer para esa reducción y lo que, de hecho, los países hacen. Esto hasta el punto de que en 2100 la temperatura podría aumentar 2,8°C. El Informe nos recuerda otra brecha de implementación entre las promesas y la realidad política, a su juicio, incluso mucho más compleja que la tecnológica. Y que los próximos años son realmente críticos.
Algunas de las medidas prioritarias que señala el Informe tienen que ver con el ahorro de energía y la mayor eficacia en su uso, los cambios de hábitos, la modificación de las ciudades, de las infraestructuras, de las tecnologías de uso final; también en los comportamientos personales y socioculturales, etc. Pero el punto fundamental está en el abandono de los combustibles fósiles: 95 %, el petróleo en un 60 % y el gas en un 45 %.
En cuanto a la industria, señala que hacen falta cambios sistémicos, así como migrar de nuestro paradigma de desarrollo hacia uno basado en la sostenibilidad. Para ello es clave estimular la innovación y, en concreto, las energías renovables.
El IPCC piensa que todavía hay tiempo para mitigar el desastre, aunque las emisiones de gases han batido récords en estos años. Reconoce que una de las barreras fundamentales para plantear estas políticas ambiciosas es su coste; que es preciso aumentar la inversión de 3 a 6 veces con respecto a los niveles actuales, sobre todo en el sector primario y en los países en desarrollo. Señala que esto no puede ser incompatible con seguir trabajando por dar acceso a la energía moderna a los más de 2 000 millones de personas que no la tienen, porque su traducción a emisiones contaminantes es casi insignificante.
Porque, si vemos bien a lo que apunta el Informe, el problema no son los pobres, sino los ricos y su modo de vida. Y esto, tanto en lo que se refiere a los países como a las personas y las familias. Un solo dato: el 10 % de los hogares es responsable del 40 % de las emisiones contaminantes. Mientas tanto, seguimos avanzando pero en la dirección equivocada…