
02 Abr TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (90). ALGUNOS ASPECTOS DEL SEGUNDO INFORME DEL ICCP
Oscar Martín, sj
Por la importancia del tema sigo compartiendo algunos de los resultados más resaltantes del Segundo Grupo de Trabajo del Sexto Informe del ICCP, publicado el pasado mes de febrero. Si hablamos de cifras, en el Grupo de trabajo II han colaborado 270 autores de 67 países. 47 autores coordinadores, 184 autores principales y 39 editores revisores. Además, han aportado también 675 autores contribuyentes. El trabajo realizado consta de 34 000 referencias citadas y un total de 62 418 observaciones formuladas por los gobiernos y los expertos. Su foco de investigación ha sido el de evaluar los impactos, la adaptación y la vulnerabilidad climática.
En la presentación de los resultados Hoesung Lee, presidente del IPCC afirma que, “este informe entraña una seria advertencia sobre las consecuencias de la inacción”. Y señala también que, “en el informe se demuestra que el cambio climático constituye una amenaza cada vez más grave para nuestro bienestar y la salud del planeta. Las medidas que se adopten en el presente determinarán la forma en que las personas se adaptarán y cómo la naturaleza responderá a los crecientes riesgos climáticos”.
El informe muestra que el aumento de las olas de calor, las sequías y las inundaciones ya están por encima de los niveles de tolerancia, tanto de las plantas como de los animales. Y que esto ha traído como consecuencia de la muerte masiva de muchas especies en todo el mundo. Señala el hecho de la existencia cada vez más frecuentemente de fenómenos meteorológicos extremos, diversos y simultáneos y la generación de impactos en cascada cada vez más incontrolables. Otra consecuencia evidente y dolorosa es la existencia de millones de personas en África, Asia, América Central y del Sur, así como en islas pequeñas y el Ártico, totalmente expuestas a la inseguridad alimentaria y falta de acceso al agua.
La pérdida de vidas humanas, en biodiversidad y en infraestructura ya es inmensa, así como también la brecha, cada vez mayor, entre las emisiones de gases de efecto invernadero y sus riesgos. Por otro lado, no se avizoran avances para ponerle freno en las políticas ambientales de los países más contaminantes.
En esta segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC se reconoce con toda nitidez la interdependencia entre clima, biodiversidad y personas. Hoesung Lee señala que: “Se hace hincapié en la necesidad urgente de adoptar medidas inmediatas y más ambiciosas para hacer frente a los riesgos climáticos. Ya no es posible continuar con medias tintas”.
Según recoge el informe, cualquier retraso en la acción mundial sobre la adaptación y la mitigación supone desperdiciar importantes oportunidades para asegurar un futuro habitable y sostenible, no solo de las próximas generaciones, sino incluso para las que vivimos en la actualidad.
La situación es tan grave que han comenzado a darse casos como el de Mauricio Misquero, doctor en física y matemáticas e investigador aeroespacial del programa europeo Horizonte 2020. Misquero tomó la decisión de abandonar ese trabajo de investigación. La razón, señala, es porque, “el sector aeroespacial es responsable de enormes emisiones de gases de efecto invernadero y continúa creciendo… Porque cuando hay un incendio en tu casa, no puedes entretenerte con cohetes de juguete, y porque esto al final solo beneficiará a los más privilegiados”. Ahora dedica su tiempo a dar conferencias para fortalecer la concientización y la movilización social en favor del clima.
Elena González, doctora en astrofísica, es todavía más tajante al señalar que para ella dejar la investigación, ”se ha tratado de una decisión muy difícil ya que “ser astrónoma es el sueño de mi vida, pero me he dado cuenta de que posiblemente el trabajo que estoy haciendo no sobreviva a las próximas décadas, pues el colapso climático es el fin de gran parte de la vida como la conocemos”. Son, sin duda dos decisiones valientes y comprometedoras, bien coherentes con la grave urgencia climática en que ya estamos totalmente inmersos y que nos exige también a nosotros nuestras propias acciones y decisiones, personales y comunitarias.