
06 Jul TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (100). NEOCOLONIALISMO, DOCTRINA MONROE Y UCRANIA
Oscar Martín, sj
Compartíamos la semana pasada que Bretton Woods, en este momento con muchas patologías de muerte por las consecuencias de la guerra en Ucrania, tuvo mucha importancia en la consagración de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial. De ahí nacieron nuevos modos de colonialismo, como la deuda externa en los países en desarrollo. La deuda externa ha sido una herramienta de extorsión clave para que tengamos el mundo así de injusto como está.
Otra herramienta menos conocida, pero no menos efectiva y criminal, es la denominada ‘Doctrina Monroe’. Fue formulada por el presidente estadounidense James Monroe en 1823 como un principio de la política exterior norteamericana. Su propósito era evitar que otros países europeos intentaran apoderarse de los territorios en ese momento recién independizados de España y Portugal. La doctrina se selló con la expresión: “América para los americanos”.
Lo que parecía una simple declaración de intención, con los años se encarnó hondamente en la política internacional estadounidense. Este principio: “América para los americanos” lleva firmemente implícitas dos cuestiones graves: que cuando habla de ‘América’ se está refiriendo a todo el Continente: norte, centro y sur, desde Canadá hasta la Patagonia; y cuando habla de ‘para los americanos’ se está refiriendo exclusivamente a los estadounidenses.
Esto queda dolorosa y marcadamente patente en la historia posterior. Por la doctrina Monroe Estados Unidos entró en guerra con México entre 1836 y 1848 y se quedó con una enorme parte de su territorio; por la doctrina Monroe en 1855 invadirá a Nicaragua, El Salvador y a Honduras; por la misma doctrina intervendrá en la guerra de Cuba en 1898; y en 1903 con la creación de Panamá, hasta ese momento territorio colombiano, para adueñarse del canal de Panamá, que siguió siendo de Estados Unidos hasta hace pocos años; le seguirá República Dominicana, y así hasta más de 30 intervenciones militares más hasta el año 2000.
Los tipos de intervención se adaptaban según las circunstancias. Durante la Guerra fría hasta casi los ‘90 esta doctrina se hará presente en casi toda América Latina alimentando golpes de Estado militares promovidos por la misma CIA. Una de sus últimas versiones ha sido los llamados “golpes de estado constituciones”: Paraguay, Bolivia y Brasil son buenos ejemplos de ello. Doctrina Monroe significa destruir todo lo que Estados Unidos considera amenaza o contrario a sus intereses estratégicos.
Así lo decía, sin pelos en la lengua, el consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton en 2019 durante la crisis con Venezuela: “[…] Hoy proclamamos con orgullo y en voz alta que la doctrina Monroe está viva y goza de buena salud”. Y añadía, además: “Estados Unidos considerará todo despliegue militar extranjero que se realice en el futuro en Venezuela como una acción «provocativa» y una amenaza a la paz y a la seguridad internacional”. La realidad es que hasta hoy Estados Unidos no ha permitido la existencia ni de una sola base militar extranjera en todo el territorio de las Américas. Sin embargo, este país tiene unas 800 bases militares desperdigadas por todo el mundo.
Creo importante ver la guerra de Ucrania desde esa perspectiva (sin dejar de señalar la absoluta barbarie cometida por Rusia al invadir este país). Pero lo que sucede en Ucrania es que Estados Unidos está padeciendo la doctrina Monroe en su propia carne; ahora es Rusia quien ‘paga a Estados Unidos con su misma moneda’ cuidando su espacio fronterizo ante la amenaza a su seguridad nacional por parte de Estados Unidos y la OTAN. Pero hay una diferencia: que la amenaza contra Rusia por parte de Estados Unidos y la OTAN es absolutamente real porque ambas buscan su ruina económica y su práctica desaparición como potencia. Sin embargo Estados Unidos no necesita o simplemente se inventa la amenaza él mismo para seguir manteniendo su hegemonía de modo unipolar en el mundo y acaparar sus recursos.
Ya decía el Papa Francisco que en la reacción de Putin contra Ucrania “algo tiene que ver con los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”. Muchos políticos y analistas, incluso americanos, reconocen que Rusia lleva años apelando al diálogo con Europa y Estados Unidos por el avance de la OTAN hacia sus fronteras y así evitar lo que ahora sucede en Ucrania. Todos, también Occidente, lo veían venir. El mismo Francisco lo señala al afirmar que esta guerra, «tal vez fue provocada de alguna manera o no fue evitada».
La realidad es que los que gobiernan Occidente han hecho prevalecer los intereses geoestratégicos y económicos sobre la vida, incluso la de sus propios ciudadanos y los de todo el mundo pobre. Y estos intereses son inmensos y son el dios que verdaderamente gobierna, hace la guerra y conduce a la muerte a millones. Esto significa al menos dos cosas muy dolorosas: la primera que probablemente padezcamos una guerra larga y de mucha destrucción y de consecuencias todavía muy impredecibles; segundo, y como caricaturizaba irónica y trágicamente un humorista español, que probablemente “el apoyo norteamericano a Ucrania se mantendrá hasta que muera el último ucraniano”. Así de irracional, inmoral e inhumano.
Por otro lado, no podemos perder de vista que en 2023, la doctrina Monroe cumplirá 200 años de vigencia. Y para desgracia de la humanidad, es más que probable que su malignidad no nos pase desapercibida a través de renovadas versiones que parecen no tener fin.