SINODALIDAD EN ACCIÓN: UN VISTAZO A LA ASAMBLEA GENERAL DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS 2023

SINODALIDAD EN ACCIÓN: UN VISTAZO A LA ASAMBLEA GENERAL DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS 2023

Del 4 al 23 de octubre de 2023 se celebrará la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, con Roma como escenario de este crucial encuentro. Este evento representará una confluencia de desafíos, sueños, pensamientos y oraciones, todo con el objetivo de colaborar con el Espíritu Santo para darle un nuevo dinamismo al presente y al futuro de la Iglesia.

  1. El Sínodo sobre Sinodalidad, un hito histórico

El Sínodo de los Obispos fue instituido por el Papa Pablo VI en 1965. Esta asamblea reúne a obispos de diferentes Iglesias del mundo, con el propósito de mantener vivo el espíritu de colegialidad surgido en el Concilio Vaticano II. En este encuentro, el Papa y los obispos abordan cuestiones importantes relacionadas con la Iglesia universal, asistiendo al Papa en el gobierno de la Iglesia. Por lo tanto, el Sínodo tiene un carácter consultivo, ya que es el Papa quien finalmente toma las decisiones.

La Asamblea de octubre de 2023 se centrará en la sinodalidad, término que describe con exactitud la esencia de la Iglesia, que es «caminar juntos». Francisco ha impulsado el proceso sinodal desde el inicio de su pontificado. A lo largo de estos diez años, nos ha recordado en numerosas ocasiones que «el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio». Por ello, desde octubre de 2021, el Papa ha buscado la participación activa de toda la Iglesia en la reflexión, estableciendo un novedoso itinerario que ha tomado varios años.

La Asamblea es un evento histórico debido a sus significativas novedades. Esta no es una reunión exclusiva de 250 obispos y algunos expertos, sino un proceso reflexivo en el que se han involucrado millones de bautizados durante más de dos años. Los obispos participarán, por supuesto, pero también lo hará el pueblo de Dios.

Esta participación se reflejará en la composición de la Asamblea Sinodal. Contará con al menos 70 miembros no obispos que representan al pueblo de Dios: sacerdotes, laicos, diáconos y consagrados. De estos, al menos la mitad serán mujeres, lo cual es una verdadera primicia histórica.

En relación con la presencia femenina, que además tendrá voz y voto, el Vaticano ha instado a tener cuidado con el lenguaje: a no referirse a esta novedad como a una «revolución», sino como a un cambio importante. No obstante, como señala un periodista: “Un poco de revolución sí que lo es…”. Otro cambio será la inclusión de jóvenes en la Asamblea.

Además de los 70 miembros no obispos mencionados, es posible que haya más laicos y laicas entre los miembros directamente designados por el Papa. A ellos se sumarán los representantes de los dicasterios, que ahora también serán seleccionados directamente por el Papa.

Otra novedad es que la fase presencial del Sínodo se celebrará en dos sesiones, con un año de diferencia. La primera sesión será en octubre de 2023 y la segunda en octubre de 2024.

  1. El «Instrumentum Laboris»

El «Instrumentum Laboris» (IL) es el documento que tradicionalmente sirve como base para los estudios y discusiones en las asambleas del Sínodo de los Obispos. Este particular IL para la Asamblea de octubre surge a partir de las experiencias en el proceso sinodal global, sistematizadas en diversas síntesis: diocesanas, episcopales y continentales. El IL refleja y articula fielmente las principales preocupaciones, tensiones, desafíos y esperanzas de la Iglesia en todo el mundo.

El documento busca cómo la Iglesia, al profundizar en su identidad sinodal, puede responder mejor a su misión evangelizadora en el mundo actual. Identifica y aborda directamente los desafíos más urgentes que enfrenta. El IL es una herramienta para la reflexión y el diálogo de los participantes en el Sínodo, no es un texto preliminar o definitivo. Su objetivo es facilitar el diálogo y la reflexión compartida sobre cómo la Iglesia puede crecer en fidelidad a su misión en un mundo en constante cambio.

Como dice la teóloga Cristina Inogés, “el instrumento laboris (…) define bien lo que estamos viviendo. Un viaje eclesial que nos está ayudando a mirar hacia el pasado para aprender, y que nos señala el camino hacia el futuro que debemos recorrer y cómo hacerlo” (Vida Nueva, 20/06/2023).

  1. Estructura yalgunas cuestiones del contenido del IL

El IL comienza con una introducción que presenta el objetivo y la metodología a seguir en la Asamblea. Luego, se divide en dos secciones: A y B, presentando los desafíos, oportunidades y propuestas para el Sínodo. Cada sección concluye con preguntas que fomentan el diálogo y la reflexión en los grupos de trabajo.

La sección A, titulada: «Por una Iglesia Sinodal: Una experiencia integral», desarrolla la idea de una Iglesia sinodal en la que todos: laicos, clérigos y religiosos, comparten la misión de la Iglesia. Se expresa cómo la sinodalidad está llamada a ser una experiencia integral, que abarque todos los aspectos y niveles; que esto implica, desde la manera cómo se toman las decisiones, hasta su modo de relación con el mundo La sinodalidad se percibe como sinónimo de mayor inclusión y participación, y de construcción de una Iglesia más unida y centrada en la misión evangelizadora. Esto, dicho de manera sencilla, es que el IL coloca la vivencia de la sinodalidad en el mismo corazón de la Iglesia.

La conversación en el Espíritu es presentada como clave metodológica del documento, de la dinámica y del caminar sinodal presente y futuro. Es un llamado a estar atentos a la escucha, a reflexionar y a compartir bajo la acción del Espíritu Santo. Nos pide fortalecer el encuentro de corazones y mentes y discernir un camino que nos lleve juntos a la transformación sinodal de la Iglesia.

La sección B aborda los tres temas fundamentales del camino sinodal: comunión, misión y participación. La comunión se refiere a la unidad de la Iglesia en su diversidad; la misión trata sobre la responsabilidad de la Iglesia en proclamar el Evangelio; y la participación se refiere a la implicación activa de todos los miembros de la Iglesia en su vida y misión.

Me parece muy relevante que se hace hincapié en que la participación se trate desde la perspectiva de la comunión y la misión. Con ello se está señalando que la participación no es solo un derecho de los laicos sino, sobre todo, una responsabilidad. Es decir, que la participación de todas y todos es esencial para la vida y la misión de la Iglesia. La participación no nos habla simplemente de estructuras y de procedimientos, sino de algo mucho más hondo: de comunión, de compartir la misión. Y esto es vital para vivir a plenitud el llamado a ser “Iglesia en salida”, que escucha a todos sus miembros y que peregrina con toda la humanidad a la que sirve.

  1. Algunos temas novedosos

Dos de los grandes temas son la conversión y la reestructuración. El IL aporta una visión integral y desafiante de la sinodalidad en la que abraza todas las dimensiones de la vida de la Iglesia. Apela fuertemente a la conversión y a la reestructuración de las estructuras eclesiales, en coherencia con la sinodalidad. La conversión significa un cambio de corazón, una renovación de las actitudes y mentalidades, una mayor apertura al Espíritu Santo y una mayor fidelidad al Evangelio. La conversión es vista como un proceso continuo y necesario para que la Iglesia se renueve y sea cada vez más un signo creíble del Reino de Dios. La reestructuración afecta la forma en que se toman las decisiones, en que se ejerce la autoridad y la forma cómo se promueve la participación de los laicos en la vida y misión.

El IL también aborda el papel de las mujeres en la Iglesia, la acogida a los separados, vueltos a casar, LGTB, la crisis de los abusos sexuales por parte de clérigos, los abusos de poder y de conciencia, y abusos económicos e institucionales. El documento llama a la Iglesia a comprometerse con la conversión y reforma «para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro». Otros desafíos incluyen la opción por los pobres, el alcance a diferentes tipos de periferias, el diálogo con la sociedad y la cultura, y la relación de la Iglesia con los jóvenes

  1. Las fichas de trabajo

Una parte crucial del «Instrumentum Laboris» (IL) está dedicada a las fichas de trabajo. Su propósito es guiar las discusiones durante la Asamblea sinodal. Cada ficha tiene como objetivo ayudar a los participantes a profundizar en un aspecto específico del IL. Las fichas B1 se enfocan en cómo cultivar la comunión en la Iglesia; las fichas B2 en cómo la Iglesia puede ser más efectiva en su misión evangelizadora; y las fichas B3 invitan a reflexionar sobre cómo la Iglesia puede incrementar la participación de todos sus miembros en su vida y misión.

Estas fichas y sus preguntas están diseñadas para promover la oración, la reflexión y la participación activa. Su objetivo final es afrontar, a través del diálogo en el Espíritu, los desafíos y tensiones (resistencias al cambio, divergencias teológicas, falta de participación, inercia institucional, etc.) y avanzar hacia la sinodalización de toda la Iglesia.

El proceso sinodal que estamos viviendo puede compararse con la imagen de la semilla de mostaza o el puñado de levadura que Jesús utilizó en el Evangelio para describir la presencia germinal del Reino de Dios en medio del pueblo (Mt 13, 31-33). Por eso, muchos ven el Sínodo sobre la sinodalidad como un verdadero «kairós» eclesial. Un teólogo define «kairós» como «el tiempo de la visitación del tiempo por parte de la eternidad». Es lo que estamos experimentando: con el Sínodo vivimos un momento tan importante y tan lleno de novedad que nuestro tiempo (nuestra vida, nuestra Iglesia, nuestro mundo) está siendo penetrado por la presencia especial de Dios mismo, que viene a visitarnos y a revelarnos su voluntad. Y sabemos que es la voluntad de Dios porque, además de generar profundo gozo, paz y esperanza, la Iglesia sinodal nos impulsa a abrirnos más radicalmente a la fraternidad universal, a la justicia y la búsqueda de la vida en abundancia para todos sus hijos e hijas.