TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (92). ALGUNAS REACCIONES CON MOTIVO DEL 6° INFORME DEL IPCC

TIEMPOS Y TIEMPO DE DIOS (92). ALGUNAS REACCIONES CON MOTIVO DEL 6° INFORME DEL IPCC

Oscar Martín, sj

Después de la presentación del tercer trabajo que completó el Sexto Informe de IPCC, no han cesado los comentarios, especialmente de científicos y de muchas organizaciones ambientalistas mostrando, no solo inquietud y temor ante el futuro, sino la inminencia de un verdadero cataclismo civilizatorio. Y no es para menos. Los resultados del informe son muy claros cuando señala que la pérdida de especies, las sequías, los fenómenos meteorológicos extremos y otra larga lista de impactos climáticos están sucediendo, incluso antes de lo que se había previsto; cuando señala con muchos datos la necesidad de reducir las emisiones con mayor rapidez y profundidad que la que marcan los actuales compromisos, que ni siquiera son cumplidos por los países comprometidos; cuando afirma también que se están activando procesos de degradación planetaria que no están llevando a atravesar importantes puntos de no retorno.

Dice, además, que este 6° informe del IPCC -el próximo será dentro de ocho años- podría convertirse en el último que recoge la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC. El informe de síntesis final previsto para septiembre de 2022, será una nueva constatación de la situación de emergencia actual y constatará que “las decisiones que tomen las sociedades ahora determinarán si nuestra especie prospera o simplemente sobrevive a medida que avanza el siglo XXI”.

En número de afectados hablamos nada menos que de 3.600 millones de personas que viven en situación de enorme riesgo climático. Un riesgo que reproduce a su vez la enorme desigualdad global. Como señala el informe, “la vulnerabilidad de los ecosistemas y las personas al cambio climático difiere sustancialmente entre y dentro de las regiones, impulsada por los patrones de desarrollo socioeconómico, el uso insostenible de los océanos y la tierra, la inequidad, la marginación, las situaciones históricas y actuales de inequidad como el colonialismo, y gobernanza”.

Muchos los grupos en todo el mundo denuncian esta realidad y destacan la importancia de hacer presión sobre los líderes políticos para que tomen medidas a partir de lo que dicen los datos científicos y evitar al menos no llegar al calentamiento de 1, 5°C. Pero los principales países contaminantes se han negado sistemáticamente a asumir los informes del IPCC y nada indica que esto vaya a cambiar. La guerra en Ucrania y los muchos intereses geoeconómicos que allí se juegan ha agravado todavía más esta situación. Como señala uno de los científicos, “los datos del informe son ‘una bofetada de realidad’ a toda la clase política.

De ahí que muchas de estas organizaciones denuncien que esta complicidad e irresponsabilidad de los dirigentes políticos traerá gravísimas consecuencias.
Ante los graves resultados todavía del Segundo Grupo de Trabajo del Sexto Informe, son más que elocuentes las palabras que António Guterres, Secretario General de la ONU, dirigió en el momento de su presentación. Comenzó señalando que ninguno de los muchos informes que había visto a lo largo de su vida le había impresionado como éste. Afirmó que, “el informe del IPCC de hoy es un atlas del sufrimiento humano y una acusación que apunta al fallido liderazgo en materia climática”. Señaló que, “se pone de manifiesto la forma en que el cambio climático está aplastando a las personas y el planeta (…) que los hechos son innegables (…) que los mayores contaminantes del mundo son los culpables de incendiar el único lugar que tenemos (…) que el G20 debe liderar este esfuerzo, o la humanidad pagará un precio más infausto si cabe”.

Concluyó su discurso expresando su inquietud y su enojo por lo poco que han hecho los principales responsables de lo que se nos viene encima. Pero, señaló “es el momento de transformar la ira en acción. Cada voz puede marcar la diferencia. Y casa segundo es vital”.